Billy Foster y Matt Fitzpatrick

Su caddy, Billy Foster ganó también su primer Major.

Matt había logrado el US Amateur en el 2013 y en este mismo escenario, El Country Club de Brookline (Massachusets).

En aquella ocasión en las rondas finales, el inglés, tuvo que ir a vivir a una casa de una familia del entorno. Este año quiso repetir esta situación y le recibieron con los brazos abiertos.

Billy Foster

El primero que rompió a llorar no fue el campeón, sino el caddy de éste.

Al llegar al Green del 18 y comprobar que el desenlace iba a coronar a su jefe como campeón, Billy se emocionó.

El joven inglés con cara de niño miró a su derecha. Las lágrimas ya mojaban los ojos de su experimentado caddie, Billy Foster, que se tapaba la cara con la gorra.

 La felicidad de Billy no sólo era por el grandísimo triunfo de su jefe. Era también la respuesta a que, por fin, había logrado su primer Grande en sus 40 años como asistente.

El caddy británico Billy Foster cogió la bandera en el green del hoyo 18 del The Country Club, se la acercó a la cara y le dio un beso.

Un gran caddy

Después de cuatro décadas cargando con la bolsa de grandes golfistas del circuito, Foster ya tiene su primer ‘major’.

 Entre otros, Foster ha llevado la bolsa de palos del malogrado Seve Ballesteros, Lee Westwood, Thomas Bjorn -incluso para Tiger Woods en la Presidents Cup una vez- pero nunca se había ocupado de la bolsa de palos de un campeón de un ‘grande’.

«El gran señor me estará mirando desde arriba», comentó Billy Foster en referencia a Ballesteros tras conquistar el US Open,

Foster, ya como dueño del US Open 2022, besó la bandera y se la guardó como recuerdo imborrable. «Es un momento muy especial para mí. Después de 40 años en esta profesión he logrado mi primer major.

El gran señor me estará mirando desde arriba», comentaba emocionado en los micrófonos de Movistar Golf, aludiendo a Seve.

Seve Ballesteros y Billy Foster

Seve Ballesteros y Billy Foster

«Él siempre me decía que estamos aquí para ganar, no quiero un segundo puesto. Y tienes que estar al 100%», recordaba Foster sobre las exigencias a las que le sometía el genio de Pedreña. «Todos los torneos se ganan a base de limitar los errores, porque todo el mundo comete errores», refirió sobre otro de los aprendizajes con Seve.

Estuvo cerca de otros majors

Foster estuvo cerca el mes pasado, cuando Fitzpatrick empató en el quinto puesto en el PGA. Algunas de sus otras llamadas cercanas incluyeron la pérdida de tres oportunidades: Westwood ante Phil Mickelson en el Masters en 2010, Westwood en Turnberry el año anterior para terminar a un golpe del desempate entre Tom Watson y Stewart Cink, y Bjorn en el Royal St. George’s cuando necesitó tres golpes para salir de un bunker en el hoyo 70 y el danés perdió ante el desconocido Ben Curtis el British de 2003 por un solo golpe.

Jugadores especiales

Foster se muestra orgulloso de todas las experiencias acumuladas.

Los años con Seve le dieron notoriedad. Seve le tenía especial estima y afecto.

Compartió una semana con Tiger en la Presidents Cup, ya que pese al extraordinario carisma de Tiger, nunca se amedrentó y opinó en todo momento sobre el swing de su jefe y las situaciones de juego. «Fui honesto», afirmaba.

 «Sólo he visto a dos jugadores con un aura especial, Tiger Woods y Seve Ballesteros».