Phil Mickelson escuchando a Seve Ballesteros

·         El de San Diego pasó mucho tiempo con ‘Seve’ haciendo fotos de sus golpes mientras que representaron a la misma marca de vestir (HUGO BOSS) y aprovechaba esos encuentros para hablar de «como ser creativo para salir de los ‘bunkers’, o rodeado de árboles». «Fue divertido porque vi que era un artista

El golfista estadounidense Phil Mickelson cree que el español Severiano Ballesteros demostró que el juego del golf no debe ser «robótico» y que durante la etapa que pudo compartir torneos con el cántabro se dio cuenta de que era «un artista».

«La primera vez que jugamos, lo hicimos en Torrey Pines, y el hoyo 11 es un par ‘3’ donde lo normal era usar un hierro ‘5’ ó ‘6’, pero él cogió un hierro ‘3’ y la dejó en el medio del ‘green’. Encontró una forma diferente para llegar por los lados y dejar la bola cerca», afirmó Mickelson.

El de San Diego pasó mucho tiempo con ‘Seve’ haciendo fotos de esos momentos, mientras que representaron a la misma marca de vestir y aprovechaba esos encuentros para hablar de «como ser creativo para salir de los ‘bunkers’, o rodeado de árboles». «Fue divertido porque vi que era un artista. Demostró que no hay que ser robótico en el juego en los golpes hacia el ‘fairway’ o al centro del ‘green’. Fue fantástico verle y poder tener una amistad con él», aseguró.

Por su parte, su compatriota Tiger Woods también recordó lo «divertido» que fue ver jugar al de Pedreña. «Cuando tiraba recto era virtualmente imbatible. Nunca has visto a una persona competir desde los lugares que él lo hacía y no hay un mejor ejemplo que cundo jugó con Lehman en Oak Hill (Ryder Cup 1995). Ballesteros perdió, pero la forma en la que jugó, fue perfecta», apuntó.

Seve Ballesteros y Phil Mickelson

Pero su primera gran lección llegó nada menos que de manos del legendario Seve Ballesteros, mientras jugaba The Open en Royal Birkdale ese mismo año. «Estaba viendo a Seve pegarle a la bola con los hierros, volaba baja, en golpes planos… Yo lo intentaba hacer igual, pero mi bola flotaba, girando demasiado y sufriendo los efectos del viento. Algo que se acrecentaba a la hora de caer al suelo. Y me llevó algún tiempo darme cuenta», confiesa Phil.

PHIL MICKELSON:

«Recuerdo que tenía nueve años y estaba viendo la televisión cuando ganó el Masters de 1980. Según Seve caminaba por la calle del 18 con esa gran ventaja, recuerdo que pensé: ‘Quiero ser como él algún día’»