Seve Holanda 1976

Hace 45 años venció en Dutch Open

Severiano Ballesteros, del  5 al 8 de agosto de 1976, gana el Abierto de Holanda por primera vez.

Múltiple ganador

Con 19 años, es su primera victoria en el Tour Europeo. Ballesteros debutó en este torneo en 1975. Seve ganaría luego dos veces más en Holanda (1980 y 1986). 

Ballesteros es quizás el mayor campeón que se ha impuesto en el Abierto de Holanda.

En 1976, venció con un total de 275 golpes, ocho golpes mejor que el segundo clasificado, el inglés Howard Clark. Seve tenía sólo 19 años. Un auténtico récord.

Su primer gran año

Las semanas anteriores a este triunfo, Seve había destacado en los torneos previos.
Fue segundo en The Open (British Open) y tercero en el Scandinavian Masters y el Swiss Open.

Se clasificó tercero en el siguiente a su triunfo. El German Open del 12 al 15 de agosto. Tónica que se mantuvo desde ese momento a lo largo de su crrera.

En octubre (14 al 17) venció en Francia con una espectacular remontada en el Trofeo Lancôme. Recuperó cuatro golpes al mismísimo Arnold Palmer a falta de 9 hoyos; Del 9 al 12 de diciembre otro hecho histótico fue el triunfo en World Cup. En Caliornia, junto  a Manuel Piñero ganaron la Copa del Mundo. Además  en suelo americano, algo insólito en ese torneo.. Al año siguiente España volvía a revalidar el título en Filipinas, con la pareja formada por Antonio Garrido y Seve Ballesteros. España ha sido junto a Estados Unidos, los dos únicos países en ganar dos años consecutivos esta competición.

En 1976 se impuso por primera vez en la Orden de Mérito Europea. Después ganaría otras cinco veces más.

Figura mundial

Aquel año también viajó por primera vez a Japón para jugar el torneo Dunlop Phoenix. Y allí, en el lugar más alejado del mundo, a miles de kilómetros de su infancia, el público quedó prendado de su juego.

«Fue el paso definitivo de buen jugador a gran jugador. Y no sólo quedaron prendados de su juego, también su carisma enamoró a los japoneses. Se volcaron con Seve desde aquel torneo, y Seve les correspondió durante toda su carrera. Japón siempre fue para él un lugar especial en el que se sentía cómodo y agasajado, como un elegido. El favorito. Y Seve nunca defraudó a su público nipón, siempre estuvo con él en juego y alma; por eso su historia de amor duró tantos años».

Lo curioso es que en aquel campeonato quedó en el vigésimo puesto. Pero salió de allí prometiéndose a sí mismo: “El año que viene ganaré este torneo”.

«Al año siguiente, 1977, cumplió su promesa.» (Querido Seve, por Baldomero Ballesteros)